viernes, 2 de marzo de 2018

Poema de Cuaresma

A A.P.F.

Aún hay sillas que se cierran con fervor inesperado
cuando la charla inane se deslee en este agua de gentío.
El sonido ajeno, una amargura sola que pretende
en blanco sudor no recordar un momento sólo; 
más que andando, más que siempre la noticia 
de otro año en esta tierra no tan leve, no tan ancha.

¡Cuidado! Aún hay flores que renacen
en los rincones más oscuros. Las hay que dan vida sin vida
a este hogar de la primavera. Interrupción del alma
en una calle. El cuerpo asiente meditante. Es un olor
de plaza joven y tranquila en el jolgorio. Un grito a veces.
El mar siempre tan lejos, y sin embargo. ¿Cuántas primaveras
recoge el azahar de un sol así dormido? Que despierte el paso,
ya llega. Silencio. La luna se asoma. Avisa, que viene. 

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