lunes, 16 de abril de 2018

Escena. Tarde de Feria

Y te hablé de la luz y del albero.
Y tantas tardes te decía que el aire de aquí
embriaga por las noches y confunde.

Aún así, ya todo claro,
el rubor de la distancia detenido como un grito
y un veloz aprendizaje de los tonos de la vida.

Tú, un pintor, óxido en paleta e inconteniblemente asombrado
por lo encontrado al fin, por la obra grandiosa de sus manos toscas,
hiciste de este traje una nostalgia futura de volantes.
Y el giro rápido, una mirada secreta mientras otros parlotean,
los dos diciendo con los ojos mientras sonreímos al frívolo interlocutor.

La verdad en una tarde, esta soledad tan limpia entre el gentío,
soledad nuestra entre lo público, lo inmenso, soledad
tranquila de tenernos, movidos por el aire
con la certeza de la vida.

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